lunes, 29 de octubre de 2012

Cuento: La Hoja

De repente como de la nada, nace el brote, una hoja verde casi transparente, posee la misma forma de sus compañeras, pero es minúscula. Como todos nace percibiendo sensaciones, siente la brisa que la lleva de un lado para otro. Como lo disfruta. Siente el sol que la calienta y alimenta, siente la lluvia que la nutre, siente que es independiente pero parte de un todo.
Con el ir y venir de la luz la hoja creció. Le encanta ser una hoja, ama dejar dejar penetrar el calor por su textura y absorber su energía. También adora ser parte de la armonía que surge entre el viento y las demás hojas. El viento siempre lleva mensajes. Les cuneta cuando va a llover, si en la noche va a hacer frió o si se acerca una tempestad. Otras veces pasa sin ningún motivo, porque ella disfruta ser una brisa pasajera, ahí las hojas aprovechan para cantar canciones y contar historias, las aves suelen unirse y pueden pasar toda una tarde armonizando el lugar. Hubo una mañana que la tranquila brisa vino con un mensaje, decía que se acercaba el otoño y todas las hojas entendían lo que significaba, porque las ramas, que duran aveces una eternidad, les habían contado sobre su destino, que era volver a ser parte del árbol, cuando su color cambiara y su tallo perdiera fuerza, se tendrían que entregar a la voluntad del viento. Así lo hicieron, fueron tornándose amarillo, su tallo se secó, y una brisa fuerte pasó; se las llevó flotando por el alrededor, algunas se quedaron atrapadas con los demás arboles, otras con la corriente fueron a caer en otro lugares para ayudar a otros arboles a crecer y formar parte del todo pero a la vez solos. 




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